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LA MTC, UN GRAN TESORO

LA MTC, UN GRAN TESORO

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LA MTC, UN GRAN TESORO

Las medicinas alternativas, que hasta hace pocos años sólo eran aceptadas y utilizadas por un sector minoritario del público europeo, despiertan hoy en día un interés general.

Hace apenas unos años era imposible poner en cuestión la competencia de las autoridades médicas, pero hoy en día, debido al fácil acceso a la información de que disponemos, de los escándalos que han salpicado los más altos niveles de la Sanidad Pública, junto al carácter impersonal y esencialmente tecnológico de la medicina moderna y su falta de apertura e incluso su ignorancia con respecto a otros sistemas terapéuticos, son todos ellos factores que han despertado nuestras conciencias.

Estadísticas médicas de los EEUU indican que un 45% de todas las enfermedades son de carácter iatrogénico. La iatrogenia es un daño en la salud, causado o provocado por un acto médico. Puede ser producido por una droga o medicamento o un procedimiento médico o quirúrgico, realizado por algún profesional vinculado a las ciencias de la salud.

Nadie puede negar que la máquina está reemplazando el cuidado y la atención humanos. Los médicos se han transformado en tecnólogos que monitorean las máquinas, y son éstas las que rodean a los enfermos.

En octubre apareció un artículo en la Discover Magazine. Para quienes se resisten a aceptar que la acupuntura tiene un efecto real en el cuerpo humano, el físico Zhang-Hee Cho (especialista en radiología) presenta asombrosas evidencias surgidas de pruebas realizadas con equipos de tecnología avanzada.

Zhang-Hee, al principio dudaba de la efectividad de la Acupuntura. Pero a raíz de un accidente y aconsejado por unos familiares decidió probarla. Para su sorpresa dio resultado. Pasados 10 minutos de tratamiento sintió que aquellos dolores que sufría desde hacía unos días iban desapareciendo. Este alivio avivó su curiosidad.

Como físico especialista en radiología, desarrolló formas de plasmar imágenes del funcionamiento interior del cuerpo. ¿De qué modo se podía influir en la salud humana insertando agujas en puntos al parecer arbitrarios del cuerpo?

Por extraño que pareciera, clavar una aguja en cierto punto del pie tenía el mismo efecto que encender y apagar una luz ante sus ojos.

 

En EEUU, médicos y practicantes administran entre 9 y 12 millones de tratamientos de acupuntura al año, para aliviar dolores y curar la adicción a la nicotina, heroína, cocaína, etc.

Según Bruce Pomeranz, neurocientífico de la Universidad de Toronto, numerosos estudios han demostrado en los últimos años, que insertando agujas en ciertos puntos del cuerpo se estimulan los nervios en los músculos subyacentes y se envían impulsos a través de la médula espinal a una zona primitiva del cerebro conocida como sistema nervioso periférico, así como al mesencéfalo y la glándula pituitaria. Estas señales conducen a la secreción de endorfinas o monoaminas, sustancias químicas que bloquean las manifestaciones de dolor en la médula espinal y el cerebro; dando como resultado: analgesia general por acupuntura.

Pero la hipótesis de las endorfinas no explica muchos de los otros efectos de la Acupuntura.

Pruebas clínicas demuestran que es eficaz contra las náuseas y vómitos causados por la quimioterapia y las primeras etapas de embarazo, y aquí no está de por medio el sistema de endorfinas.

El campo de intervención de la Medicina Tradicional China es extremadamente amplio, nos encontramos con un sistema completo y no una simple técnica médica de aplicaciones limitadas.

La Medicina China, ante un problema dermatológico, tratará al mismo tiempo que el trastorno cutáneo, los trastornos digestivos, psíquicos o cualquier otra forma de desequilibrio interno que se suponga pueda ser el origen de la enfermedad. Esto permite evitar la multiplicidad de prescripciones que se encuentran tan frecuentemente en la medicina alopática.

El acercamiento en China de la Medicina tradicional y de la Medicina occidental ha revelado un inmenso campo de investigación en numerosos ámbitos de aplicación. Entre los más importantes: la inmunología y la oncología.

 

En el campo de las enfermedades infecciosas, las investigaciones y publicaciones revelan el interés de la MTC y de sus aplicaciones en campos como el paludismo, las enfermedades víricas (hepatitis, herpes, sida,…) o la prevención de las infecciones repetitivas por estimulación del sistema inmunológico general del paciente.

Es imposible dar una lista exhaustiva de todos los demás campos de aplicación de la MTC, pero se han realizado numerosos estudios en la casi totalidad de las especialidades médicas, con todo rigor en la Ciencia Occidental, entre los que destacan:

  • La neuropsiquiatría: cefaleas, neuralgias faciales, parálisis, depresión, ansiedad, psicosis, secuelas de accidentes cerebrovasculares, epilepsia, esclerosis múltiple,…
  • La reumatología: poliartritis, dolores artrósicos, lesiones postraumáticas,…
  • Gastroenterología: gastritis, úlceras, dispepsias, estreñimiento, diarrea, hepatitis aguda y crónica, colon irritable, vómitos,…
  • Neumología: asma, bronquiectasia, bronquitis crónica, insuficiencias respiratorias,…
  • Hematología: anemias, citopenia, púrpura, síndromes hemorrágicos, síndromes mieloproliferativos,…
  • Dermatología: psoriasis, esclerodermias, úlceras, liquen, alopecia, dermatitis atópicas como los eczemas y las urticarias, particularmente en los casos crónicos o reincidentes,…

 

Para todos los que hemos tenido un contacto directo con alguna rama de la MTC, sea acupuntura, fitoterapia, dietoterapia, etc…, nos parece eficaz incluso fuera del campo que le es propio: la Medicina Preventiva.

 

Ya en la antigüedad, los sabios orientales pensaban que tomar medicamentos cuando ya estamos enfermos es como “excavar un pozo sólo cuando se está sediento…”. ¿No es ya demasiado tarde?

 

Deberíamos preguntarnos ante todos estos datos, ¿por qué ese escepticismo oficial?

Si nos planteamos la cuestión sin prejuicios, lo curioso no es que la MTC se revele eficaz en el tratamiento de muchas enfermedades, pues lo raro sería que sólo fueran eficaces los fármacos y la moderna cirugía y que no sirvieran para nada ninguno de los otros remedios que el hombre ha ido encontrando a lo largo de los siglos. No olvidemos que la medicina, tal y como la conocemos en Occidente, apenas tiene más de un siglo de existencia.

También podemos preguntarnos cómo una técnica que no es eficaz ha sobrevivido durante más de sesenta siglos, manteniendo sus fundamentos prácticamente inalterables.

 

 

Algunas personas nos obsesionamos por conocer el mecanismo de acción de la acupuntura, sin darnos cuenta que muchos de los mecanismos de acción de los fármacos que empleamos cotidianamente en determinados tratamientos, como por ejemplo, la aspirina, tampoco han sido probados.

Ya Einstein nos llamaba la atención sobre el error de considerar “nuestra percepción de la realidad como la realidad” cuando sólo se trata de “nuestra percepción de la realidad”.

Así, para los orientales, desde su propia forma de percibir la realidad, el mecanismo de acción de la acupuntura está perfectamente claro, como lo están las leyes del funcionamiento del cuerpo humano.

Las técnicas de la acupuntura se emplean con éxito también en los animales, lo cual demuestra que los resultados no se deben a la sugestión o a un efecto placebo sobre el paciente.

Parece difícil admitir que sólo la imaginación pueda hacer que un termómetro baje varios grados en unos minutos, aumentar el número de glóbulos rojos en cuantía de un millón en 24 horas, o elevar la tasa de inmunoglobulinas en el curso de una apendicitis aguda hasta hacer innecesaria su intervención, etc.

La sugestión más bien actuaría en contra, pues los éxitos son siempre más altos en niños y en animales que en las personas adultas.

La MTC tiene el mismo objetivo que la Medicina Occidental: ofrecer tratamientos eficaces con el fin de curar las enfermedades y ofrecer una mejor calidad de vida.

La enfermedad y la degeneración no admiten fronteras, ni tampoco deberían hacerlo las terapias para tratarlas.

Lo que cuenta realmente en medicina es su utilidad en la práctica, no su coincidencia teórica con conceptos condicionados culturalmente.

A la luz de la crisis sanitaria que se extiende en la actualidad, los terapeutas de la salud y los enfermos pueden aprovechar toda la ayuda posible, sin importar si ésta proviene de la ciencia o la filosofía, de épocas modernas o antiguas, de China o de EEUU.

Me gustaría concluir con unas palabras de David J. Sussmann (médico argentino y uno de los pioneros en la divulgación de la MTC en Occidente):

“En nombre de Hipócrates se suele traicionar a Hipócrates. El médico está para aliviar, no para negar, que sea una droga diluida a la décima, un remedio alopático o unas pequeñas e indoloras agujas, no es lo importante.

Interesa la juventud mental de entender que el hombre es una estructura. Que el que le pone mayúsculas al nombre propio de los órganos sólo para segregarlos, destruye al hombre total, engaña, se equivoca, no cura a nadie…”.

 


 

 

MARÍA JOSÉ ALMIÑANA

Profesora de la Escuela Li Ping de Acupuntura y MTC